
Cuando mi abuelita Isabel nació en Quinches , la rica sierra Limeña, nacía también Juan Velasco Alvarado, no existía la universidad Católica, ni el club universitario de deportes,las mujeres todavía no votaban y el presidente Leguía decretaba el 29 de mayo como día del carácter en memoria de su negativa al firmar ante sus secuestradores su renuncia a la presidencia.
Ella es una de las pocas personas en el mundo que pueden festejar su centenario y reírse de la política, el mundo y de como afrontaremos la crisis económica. Tal vez su preocupación más importante ahora sería de no olvidar los momentos más importantes de su vida pues, dicen que se olvida de los nombres y los rostros de su nietos y le afecta una sordera cada vez más intensa.
Sin embargo el día que tuvo a un centenar de personas en su misa de salud y luego, en el salón de recepción seguro reconoció a muchos de nostros por eso se emocionó hasta las lágrimas. Yo la ví.
Emocionante fue todo, incluso que mi chico y yo registremos la fiesta, para un futuro video para la familia. Al despedirnos todos estrechaban nuestras manos pidiendo que los saquemos lindos y en todo momento. La confianza es grande y no les defraudaremos. La tarea de inmortalizar este momento esta en mis manos y en la de mi mejor amiga de los medios…con la que voy a editar,ojalá, este regalo para mi abuela.